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Despertares visita el San Miguel

Fue una experiencia diferente.
Estar nuevamente en el Colegio , en su salón de actos en el cual tantas veces participé en actos escolares disfrutando de la magia y del juego de ser otro, escondiéndome detrás de bambalinas, compartiendo con mis compañeros reiterados ensayos y talleres de teatro que aún recuerdo.
La sensación del reencuentro.
Así sucedió al encontrarme con la Sra. Anita quien fue mi maestra en la primaria y con parte del personal del Colegio, que cálidamente me recibieron.
Esta vez fue por una razón distinta, ya no soy alumna, ahora soy Profesora y trabajo en un Centro Educativo Terapéutico, en el cual un grupo de chicos de la institución, a cargo de la Profesora de Arte Dramático, venían ensayando durante el verano una obra de teatro con gran entusiasmo.
Los chicos tenían ganas de actuar y de mostrarle a los demás lo bien que podían desempeñarse arriba de un escenario. Esto significaba: aprender la letra, escuchar a sus compañeros mientras actuaban y poder seguir el hilo conductor de la historia, poder interpretar a cada personaje teniendo en cuenta que en ese momento no eran “ellos” sino que debían pretender ser otros, logrando apropiarse del sentido de poder jugar a ser ese o aquel que uno no es. Al igual que cuando los más chicos se transforman en “power rangers”, “barbies”, “mamás”, “papás”, etc. y nos aclaran, por si no nos dimos cuenta, que es “de jugando” (dicho en sus propios términos).
A muchos de estos chicos, jugar les cuesta mucho o al menos necesitaron de la ayuda de muchos profesionales para lograr disfrutar del juego desde la imaginación, conseguir jugar con otros, con un amigo o en grupo; en definitiva hacer del juego un mundo de fantasías.
Estos chicos que tenían ganas de actuar, también deseaban ser reconocidos por otros que no fueran sólo sus familias. Querían ser tenidos en cuenta por algo distinto (que su propia discapacidad). Querían tener la posibilidad de ser apreciados por sus destrezas, aptitudes y logros, algo que muchos de ellos desconocían sobre sí mismos e incluso tampoco habíamos descubierto aún algunos de los profesionales que trabajamos con ellos a diario. Nos sorprendieron.
Por eso, haber actuado en el escenario del Colegio San Miguel, haber contado con la posibilidad de hacer uso de un espacio diferente al que conocían, con mayor infraestructura como iluminación, sonido, bambalinas y especialmente un público heterogéneo, fue la mejor posibilidad, tanto de ellos como de sus familias, de posicionarse y posicionarlos en un lugar diferente, como sujetos de una sociedad en la cual puede haber lugar para todos.
Aceptar la diversidad de culturas, religiones, aptitudes, dificultades, entre todos los integrantes de una sociedad implica tener una actitud inclusiva sin perder de vista la particularidad que cada uno conlleva, que en definitiva es aquello que nos enriquece como personas.
Por tal motivo puedo decir que… fue una experiencia diferente.

Creo que todos los que allí estuvimos presentes, nos dimos la posibilidad de posicionarnos en un lugar distinto favoreciendo al mismo tiempo, algunos incluso sin darse cuenta, el tener una mirada inclusiva y permitir que ese día todos hayamos tenido un encuentro emocionante y plenamente significativo para estos chicos que querían actuar .



Guillermina Pérez Staracci
Prof. de Educación Especial
Especialidad en Discapacidad Intelectual
Ex alumna del Colegio San Miguel

Hace casi 4 años llegué a la institución para formar el Centro de Integración Escolar. La tarea de la maestra integradora, el rol en el cual me desempeño, consiste en acompañar a la escuela a aquellos niños con ciertas necesidades educativas especiales(N.E.E), y trabajar con ellos dentro del aula.
Esto implica ayudarlos en las tareas pedagógicas pero especialmente en aquello relacionado con su modo de vincularse con sus compañeros y maestra, a jugar en los recreos, a armar lazos de amistad y a aprender cómo “funcionan” las cosas en una escuela y en la sociedad en general. En definitiva, a hacer “de puente” entre el niño y todas aquellas posibilidades que pudieran surgir en el trabajo diario, incluso la articulación entre la escuela y el Centro Educativo Terapéutico.