La lectura de Dot & Jabber and the Great Acorn Mystery los inspiró para estudiar los tipos de robles conocidos. Trajeron bellotas y hojas y, no siendo esto suficiente, procedieron a dejar sus huellas en nuestro Colegio, plantando un hermoso roble europeo. Un árbol, tan noble como el roble, los verá crecer y, si tenemos suerte, y ninguna mano impiadosa lo separa de esta tierra, serán cientos de años que verá la luz, junto a otros árboles, majestuosos e imponentes, como la araucaria, la magnolia y los cipreses que, desde hace cientos de años, son testigos de la vida en los jardines del Colegio.
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